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viernes, 6 de marzo de 2015

Ejes fundamentales del pensamiento empresarial de los Japoneses





Desde las primeras civilizaciones, los japoneses se han distinguido del resto de la sociedad por su carácter y disciplina. Para emprender, no podría ser la excepción; es más añaden elementos nuevos que los destacan como líderes de innovación y desarrollo empresarial. El método de Emprendimiento japonés se fundamenta en la disciplina, el manejo del dinero, prudencia y sabiduría; pero Mauricio Rodríguez, fundador y director de la consultoría Lajapyme, ha compartido una entrevista para CNNExpansión desde su experiencia, lecciones y ejes que hacen funcionable el pensamiento empresarial Japonés. Esperamos que éstas lecciones las apliques en tu negocio y saques el mayor provecho de ello: 

  1. Más, No siempre es mejor. En Latinoamérica suele suceder que cuando una pyme empieza a tener éxito, inmediatamente buscamos estrategias para acelerar el proceso y encontrar éxito de la mejor manera (como si se encontrara a la vuelta de la esquina). En cambio los japoneses van paso a paso; lento pero seguro, de ésta manera proporcionan y garantizan la seguridad de cada etapa, corrigiendo lo mejor. Para ello, Rodríguez enfatiza que “cada empresa debe encontrar su propio ritmo”. 
  2. Sin afán por la Riqueza. Japón es un gran ejemplo, que recompensa a sus trabajadores después del esfuerzo que haya hecho por su labor; así que la paciencia y disciplina son dos factores clave en los emprendedores asiáticos; es hora de quitarnos la venda de los ojos y cambiar nuestro interés por el afán de riqueza. Además son muy prudentes con el manejo de su dinero, buscan destinar parte de sus ingresos a la re-invensión de negocios ó buscan ser accionistas así sea mínimamente. 
  3. Bienvenidos al Ahorro. Las empresas Japonesas piensan y se preocupan por el futuro de su personal y contemplan planes de retiro para dar tranquilidad a sus empleados. Desde el manejo de recursos, hasta el respaldo financiero cuentan, pues el más mínimo detalle sin duda es infalible y necesario. 
  4. No pierdas el Foco. Si no tienes una visión clara de lo que quieres, probablemente malgastes recursos y estrategias con actividades que no irán encadenadas a lo que proyectas, las empresas deben tener perfectamente claro cuál es la razón de ser de su negocio . Rodríguez finaliza “Las empresas japonesas buscan su nicho y se ponen como objetivo ser las mejores en ese rubro, aunque sean pequeñas, eso se logra en parte con disciplina, la clave de muchas empresas japonesas es tener una tolerancia cero al incumplimiento”. Lo que pretendemos es que adoptemos características del pensamiento japonés para mejorar nuestro negocio, desde la perseverancia y claridad de ideas son factores claves que han llevado a las empresas Japonesas a liderar los segmentos donde participan.



Fuente: Emprendices

lunes, 7 de julio de 2014

Cinco costumbres españolas que molestan a los inversores japoneses


Los empresarios españoles interpretan mal las señales que les envían sus posibles inversores nipones con resultados potencialmente catastróficos. 

Portada del libro de Javier Landeras 
Javier Landeras, un antiguo directivo del Santander y Banco Exterior en Tokio, Singapur o Hong Kong no quiere seguir viendo «la frustración en los ojos de muchos compatriotas que salen de una reunión con japoneses creyendo que todo está hecho para darse cuenta luego de que todo estaba por hacer». Landeras ha dicho ‘basta’ escribiendo un libro que identifica las estrategias de los astutos negociadores nipones y los motivos culturales que las justifican. 

El volumen profundiza en 408 páginas mucho más que cualquiera de esos manuales de usar y tirar que pueden encontrarse al lado de la sección de bebidas alcohólicas, perfumería o best-sellers de ocasión en las terminales internacionales de El Prat, Adolfo Suárez o Narita. La tercera economía mundial no es país para dummies, parece decir el autor entre líneas. 

En Cómo hacen los japoneses: un enfoque cultural para negociar con Japón se pueden encontrar cinco comportamientos típicos y contraproducentes de empresarios españoles que el autor ayudó a identificar a EXPANSIÓN en una entrevista. Son éstos. 

Primero: si no es su amigo, no lo trate como si lo fuera 

Landeras advierte contra «cualquier familiaridad excesiva con el interlocutor, preguntas personales o bromas que no vienen al caso», porque en Japón se valora precisamente «ser reservados y que respeten el derecho de los demás a salvaguardar su intimidad». La confianza, afirma, se consigue paso a paso, se consolida a muy largo plazo y no hay atajos en el camino. Los atajos «pueden dar una impresión de prepotencia, de arrogancia extranjera y eso reduce considerablemente las posibilidades de éxito de cualquier intercambio comercial». 

Recuerde que no se pone en cuestión el honor o la dignidad del otro bajo ningún concepto hasta el punto de que sus interlocutores le pedirán constantemente disculpas no porque le hayan ofendido, sino por si usted ha interpretado sus acciones o comentarios como una ofensa. Esperarán la misma reacción de cortesía por su parte. 

Por cierto, una de las manifestaciones más claras del gusto por la intimidad es que aprecian mucho la distancia física, según el veterano ejecutivo. Tocar, abrazar y hacer gestos ostentosos de complicidad equivale a no respetar la distancia de seguridad en una carretera llena de conductores novatos: vaya preparando los papeles del seguro, porque la colisión cultural se volverá inevitable. 

Segundo: si aprendió a hablar, aprenda ahora a callarse 

Es habitual que se envíe a las misiones comerciales a ejecutivos con «grandes destrezas verbales, con muchos recursos retóricos», señala, «pero mi recomendación es que sean éstos los que se queden en casa o por lo menos que no lideren la expedición». El motivo principal es que los negociadores nipones desconfían de los alardes verbales porque los relacionan con falta de seriedad, con el típico comportamiento de buhoneros y mercachifles. Además, aprecian el silencio hasta el punto de no ver violencia alguna en que veinte personas se miren a los ojos en mitad de una reunión, rigurosamente calladas, en una sala forrada con maderas nobles, sin mucha más decoración que las jarras de agua de las mesas y aislada del ruido del mundo con ventanas de grueso calibre. 

Durante una especie de impás que puede llegar a durar 45 largos segundos, los españoles empiezan a revolver los papeles, a estrujarse el cerebro buscando un tema de conversación (¡el que sea!) y a reajustarse por cuarta vez el nudo de la corbata. Lo único que se escucha es el suave zumbido de un proyector petrificado durante minutos en una sola diapositiva, que a estas alturas todos se saben de memoria. 

Mientras tanto, los negociadores japoneses sencillamente disfrutan de la armonía que para ellos representa el silencio, un espacio que les permite estudiar el lenguaje corporal de sus rivales y la credibilidad o desconfianza que destilan sus miradas. Por supuesto, no todo es poesía: creen que el silencio forzará a los españoles a hablar más de la cuenta y a brindarles una información que igual no tenían previsto compartir con ellos. 

Hay otros elementos que el empresario español puede interpretar tan mal como el silencio. Si dicen que «sí» a una oferta esto significa que se lo pensarán, si dicen que «se lo pensarán» lo que harán será guardarla en el cajón y dejarla dormir el sueño de los justos. Por último, si se expresan «empleando un lenguaje circular que no parece ir a ningún sitio», no lo tome como indiferencia sino como una forma de diplomacia que sirve para no dar información adicional, para evitar un comportamiento que sus compatriotas considerarían arrogante y para ajustarse a la manera en la que se relacionan los japoneses hasta que alcanzan un grado muy intenso de complicidad. 

Tercero: usted ofrece el mejor precio, ¿y a mí qué me importa? 

«Los proveedores de una empresa están ligados a ésta por un sólido vínculo de lealtad recíproca», apunta Landeras. Esto significa que cuando los directivos españoles sacan el Excel y el PowerPoint para demostrar que ellos son más baratos y eficientes, están obviando una ventaja crucial de sus competidores. 

Esto no sólo ocurre cuando se presentan como proveedores o socios, sino que también pasa a la hora de reclutar a un profesional talentoso de otra compañía. «Ese trabajador considera que la empresa es su casa, su hogar para la mayor parte de su vida», matiza el directivo, «y además, tiene en cuenta que lo contrataron seguramente por influencia de un profesor de la universidad donde estudiaba, a quien también le debe lealtad y tendría que pedirle permiso antes de cambiar de empleo». 

Por supuesto, esto ya no ocurre tanto en las grandes multinacionales niponas como en muchas de las pymes locales, que representan más del 70% de todos los puestos de trabajo y generan más de la mitad de toda la producción nacional. Según un ranking reciente sobre globalización, Japón ocupa el puesto 59, muy alejado de países de la OCDE menos desarrollados como España (14) o emergentes de su propio vecindario como Malasia (24). 

La vinculación emocional también juega un papel crucial a la hora de vender un simple producto al consumidor. Ya no es suficiente con competir en precio y calidad, sino que aquí gana el que cuenta la mejor historia; una historia que tiene que llegar directamente al corazón del cliente y permitirle formar parte de un colectivo más amplio y definido por unos valores con los que se identifica. 

Cuarto: las cartas de amor son para el jefe de división, no para el presidente 

Los directivos españoles «pueden llegar a creer que las operaciones se cierran casi por la química o el acuerdo entre los máximos directivos de las dos compañía»s pero, matiza Landeras, «esto casi nunca es así». En realidad, «las decisiones se toman de abajo a arriba, es decir, parten del jefe del departamento o división implicados en la adquisición de nuestro producto o servicio y desde allí llegarán, capa a capa, hasta la mesa del presidente con forma de propuesta». El presidente o consejero delegado puede reservarse la última palabra, pero ni tiene la primera ni lidera la conversación que fluye río arriba a través de su cadena de mando. 

Por eso, recuerda el autor del libro, «en las ferias internacionales solemos extrañarnos de que vengan oleadas sucesivas de ejecutivos de la misma empresa en días distintos preguntándonos por nuestros productos». El primer día han ido probablemente los técnicos y aquellos a los que les afectaba directamente cualquier adquisición y en los días posteriores habrán llegado sus jefes y los jefes de sus jefes que informarán al jefe de división. 

Quinto: los modales en la mesa van más allá de comer con palillos 

Cuando los japoneses hacen las veces de anfitriones, son extremadamente cuidadosos con el protocolo en las mesas. Una regla de oro, apunta Landeras, es «no poner al invitado nunca de espaldas a la puerta». Otra máxima fundamental, sigue, «es que las tarjetas de visita se entreguen con mucha delicadeza, se lea con atención su contenido aunque se conozca y se coloquen encima de la mesa para saber a quién dirigirse en cada caso con el cargo que ostenta». 

Hay otro elemento que puede incomodar a muchos empresarios y profesionales españoles. El veterano directivo recuerda que «el papel de la mujer no es el mismo en Japón que en España y que no beneficia en las negociaciones que sea una mujer la que lidere uno de los equipos». Esto no significa que condene las operaciones al fracaso, sino que las hace más difíciles y pone a los interlocutores en desventaja frente a otros negociadores extranjeros que respeten este código cultural. Landeras también confiesa que nada debe llevarse al extremo: «Una cosa es que ellos no quieran ver a una mujer tomando el timón y otra que las mujeres no puedan formar parte de la delegación y participar activamente en las conversaciones». 

Fuentes del sector advierten que en el libro no se mencionan las visitas de rigor a clubes nocturnos tras las negociaciones entre los directivos. Estas mismas fuentes creen que si se lleva a una mujer liderando la expedición, se cierra la puerta a compartir confidencias en este tipo de entornos marcados por el relax, la camaradería y el exceso de alcohol. Los japoneses «no se atreverán a dejar fuera a la líder del equipo contrario y lo harán evitando la salida nocturna, algo que al final puede beneficiar a otros competidores occidentales que conocen las reglas del juego aunque no les gusten»


Autor: Gonzalo Toca
Publicado en: Expansión

miércoles, 12 de febrero de 2014

Nuevas estrategias para exportar vino español


A cada país su idioma... y su propia marca.

¿Saturado el mercado del vino? 

¿Se te ha ocurrido exportar vino en un idioma que no sea ni inglés, ni francés, ni alemán, y con etiquetado en ese mismo idioma? 

¿Y vender los caldos con marca blanca, por ejemplo, a hoteles? 



¿Quién ha dicho que no quedan oportunidades por investigar en el mercado del vino? En el último mes nos hemos encontrado con dos oportunidades potenciales repasando informes del ICEX que te podrían interesar. 
  • Cava en Brasil. La Oficina Comercial del ICEX en Sao Paulo acaba de publicar un informe en el que habla del potencial de comercializar cava español en Brasil. El informe comenta: “Las principales oportunidades que presenta el mercado brasileño son: las buenas condiciones económicas actuales; la positiva evolución de la renta y la reducción progresiva de la desigualdad; la formación de una nueva y mayoritaria clase media; el crecimiento de las importaciones y del consumo; el desarrollo de la cultura del vino; y la expansión de las redes minoristas globales. En el informe también se habla sobre la falta de información sobre el cava y el sector del vino en general.
  • Marcas privadas de vino. Por otra parte, ¿se te ha ocurrido vender tu producto con marca blanca a cadenas de hoteles? Es una nueva tendencia de mercado en Estados Unidos para el sector del vino. Comenta el ICEX: “Cada día hay más hoteles, restaurantes y tiendas estadounidenses que cuentan con su propia marca de vino, al tiempo que muchas empresas encargan botellas con su logo o enseña para celebraciones especiales. Lo más llamativo de esta tendencia es la apuesta por los caldos con una mayor calidad y, teniendo en cuenta el éxito de los vinos españoles en el país, esta moda puede representar una oportunidad para las bodegas españolas. Para ellas supone generar movimientos de efectivo que mejoran su liquidez y reducen sus inventarios en esta época”. 

SPAIN MONOGATARI: EN JAPÓN EL VINO... CON VÍDEO ENTRA 

En la actualidad, 490 bodegas españolas exportan vino a Japón. En total, en ese país se han introducido ya 50 denominaciones de origen españolas... que, sin embargo, no son suficientemente conocidas. Juan Betancor, un emprendedor canario amante de la cultura japonesa que hasta ahora se ganaba la vida rodando documentales, cree que antes de ponerse a vender hay que evangelizar a los consumidores. Y también considera que no se puede evangelizar de cualquier manera: mejor si es en japonés y con el asesoramiento de un sumiller japonés de prestigio. Betancor ha puesto en marcha Spain Monogatari, el único portal de Internet multimedia en japonés especializado en los vinos de España (ofrecen reportajes audiovisuales), una web que es el germen de una consultora de exportación de vinos españoles en Japón “cuando el mercado nipón esté preparado para ello”. Para mantenerse hasta que el público responda a estos dos negocios, ofrecen servicios de consultoría de comunicación especializada en el posicionamiento en Japón en japonés.